
La Fórmula 1 se prepara para vivir una de sus transformaciones más radicales, y en el epicentro de este terremoto se encuentra el ambicioso proyecto de Red Bull Ford Powertrains. Laurent Mekies, jefe de equipo de Racing Bulls (antigua AlphaTauri), ha querido rebajar las expectativas iniciales, enviando un mensaje de realismo a los aficionados: el camino hacia el éxito con su propio motor será tortuoso y lleno de obstáculos.
Un salto al vacío tecnológico
Durante la presentación de la nueva identidad visual de los equipos de Red Bull en Detroit, Mekies fue tajante al describir la magnitud del reto. Por primera vez en su historia, la estructura de la bebida energética no dependerá de un fabricante externo (como Honda o Renault), sino que competirá con una unidad de potencia diseñada y fabricada en casa, con el apoyo estratégico de Ford.
«Sería ingenuo pensar que estaremos al nivel de competidores que llevan décadas haciendo esto desde el primer día», admitió Mekies. El directivo prevé que los primeros meses de la temporada 2026 serán una prueba de resistencia emocional y técnica para todo el personal.
«Noches sin dormir» y un homenaje a Mateschitz
Mekies no maquilló la realidad: espera «dolores de cabeza, luchas constantes y muchas noches sin dormir». Sin embargo, lejos de verlo como un aspecto negativo, lo considera un proceso necesario para alcanzar la cima. Para él, este proyecto es la culminación de la visión de Dietrich Mateschitz, el fallecido fundador de Red Bull. En su honor, el primer motor ha sido bautizado como DM01.
«Dietrich no le tenía miedo a la escala de los desafíos, y hoy tenemos la oportunidad de rendirle tributo intentando ganar de forma completamente independiente», explicó el ingeniero francés.
Max Verstappen ante lo desconocido
El tricampeón del mundo, Max Verstappen, también compartió su visión en el evento. Aunque llega con la motivación intacta tras un final de 2025 frenético, reconoce que el cambio de reglamento —que afecta tanto al motor como a las dimensiones aerodinámicas del coche— introduce un factor de incertidumbre total.
Para Max, los test de pretemporada serán más críticos que nunca. La adaptación del piloto a una entrega de potencia eléctrica mucho mayor y a un chasis más compacto será la clave para determinar si Red Bull puede mantener su hegemonía o si tendrá que atravesar un periodo de transición en la zona media de la parrilla.
La promesa: el éxito llegará
El mensaje final de Mekies fue una petición directa a la marea naranja y a los seguidores de la marca: «Tened paciencia con nosotros en los primeros meses». La estructura está convencida de que el talento humano que han reunido acabará por imponerse, pero el 2026 no será un camino de rosas, sino una carrera de fondo donde las dificultades iniciales servirán como combustible para futuros triunfos.




