La planificación de la pretemporada empieza a tomar forma, y Ferrari ha sido el primer equipo en desvelar su estrategia para los cruciales test de Barcelona. Según la información confirmada por Autosprint Italia, el equipo de Maranello ha diseñado un programa intensivo y sin pausa para sus pilotos, apostando por la continuidad desde el primer momento.
La alineación para los tres días de test que el equipo tiene asignados será la siguiente: en el primer día, Charles Leclerc abrirá el baile durante la sesión de la mañana, cediendo el asiento del nuevo monoplaza a Lewis Hamilton por la tarde. Para el segundo y tercer día, ambos pilotos se turnarán en las sesiones de mañana y tarde, asegurando que cada uno acumule un volumen similar de kilómetros y experiencias en distintas condiciones.

Este reparto es significativo, ya que marca el segundo año de Hamilton con el Cavallino Rampante. Después de la fase de adaptación de 2024, la pretemporada de 2025 adquiere un cariz diferente para el heptacampeón: es el momento de refinar, de exigir al coche en base a una comprensión ya establecida, y de empezar a marcar el ritmo junto a Leclerc desde el minuto cero. La sinergia entre ambos, ahora con un año de bagaje compartido, será uno de los focos de atención.
No obstante, el detalle que más me llama la atención del plan es el calendario. Ferrari ha optado por concentrar sus tres días de test de martes a jueves, de forma consecutiva y sin días intermedios. Esta decisión, aunque denota una confianza férrea en la preparación inicial del coche, no está exenta de riesgos.
La lógica de esta pretemporada deberia ser utilizar dias entremedio para mejorar el tiempo de análisis tanto como el de rodaje. Un día entre sesiones permite al equipo de ingenieros desmenuzar los datos, identificar posibles gremlins o áreas de mejora, y planificar ajustes . Al elegir tres días seguidos, Ferrari se somete a una dinámica de Gran Premio, donde el análisis debe ser en tiempo real y las decisiones, tomadas bajo una presión logística extrema. Un problema mecánico descubierto el martes por la tarde deja muy poco margen para una solución compleja antes del miércoles por la mañana.
Esta apuesta puede interpretarse como un doble mensaje. Por un lado, refleja una confianza absoluta en la fiabilidad y robustez del nuevo proyecto, asumiendo que no surgirán imprevistos mayores que paralicen el programa. Por otro, es una declaración de intenciones sobre el ritmo de trabajo: intensidad máxima desde la salida.
Para Hamilton, esta maratón inicial será una prueba de fuego de su integración. No habrá tiempo para rumiar sensaciones; será acción, feedback inmediato y adaptación constante. Para Leclerc, será la primera oportunidad de medir su potencial real contra Hamilton en un coche que hecho para ambos en su mayoria aunque se hable de dos diferentes para cada piloto.
En resumen, Ferrari ha elegido el camino de la contundencia. Mientras los aficionados sueñan con ver el nuevo monoplaza en pista, los técnicos se preparan para tres días de alto estrés. Si el coche es tan bueno y fiable como parecen creer en Maranello, esta estrategia les dará un impulso inicial valioso. Si no, podría convertirse en una carrera contra reloj llena de obstáculos. La primera respuesta, como siempre, la dará el asfalto de Montmeló.




